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no es lo mismo ser que estar

No es lo mismo ser

La venus Townley

 

The-Townley_Venus-British_Museum venus-townley-britis-museum venus-townley-britis-museum

Venus Townley,

famosa venus tipo capua, que ser una venus de la colección Townley, osea, estar en la colección Townley,  actualmente en el British. Esto viene a cuento de un pdf que me guarde de un error en wipipedia que perdura. Repasando documentos me apareció  el pdf  y volví a revisar la Venus de Cnido en la güipy española, y allí sigue, “la venus Townley”, el wipipedico insiste varias páginas más pues abre un directorio con sus imágenes con el dichoso nombre,  lo que me hace creer que no es un error de los que yo tengo muchos, sino que no lo tiene claro.

 

Venus púdica sita en la Colección Townley, en el British

Pero este error no me hubiera incitado a buscar las imágenes en las 70 páginas del british de la colección Townley para dar con la dichosa venus que no es la Townley, no odio tanto el eclecticismo de la güipipedia para ligar una nota en exclusiva, sino una  noticia que en las búsquedas me saltó al ojo.

La venus Townley ha sido restaurada después de un accidente, y de nuevo expuesta.  Sigo la pista, y a La venus Townley, le rompió un dedo un camarero de un cabezazo, (yo no me lo creo), no sabemos nada de lo que le pasó al camarero, pero si lanzas tu cabeza contra un dedo de una estatua de 2,5 metros de alta, de mármol,  con el propósito de romperle un dedo, te digo yo que te matas. El caso es que el British escondió la Townley, y como le preguntaban, ¿qué pasa con la moza?, dio la explicación de que en un “evento” dentro del museo, (de esos que se pagan, para los ricos) un camarero que se había agachado para algo, al levantarse dio con la cabeza en el dedo de  La venus Townley. El museo no da el nombre del camarero para que los periodistas lo contrasten. Suena a que alguien del evento fuera quien provocó el incidente, o el accidente, y el museo lo callara con semejante cuento, muy inglés.

Antes o después iba a aparecer algo similar. Un evento es 1.000 veces más peligroso que una cámara fotográfica, y no se debería permitir en ningún museo que se precie de serlo, como guardianes del arte universal, aunque recauden mucha pasta para el museo. Antes o después, tendremos un cuadro desgarrado en el Prado, o con la mancha de vino de una copa que se derramó.