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Adivina adivinanza

Apolo barberini

Los adornos de su pelo lucen de mujer en lozanía, y caen largos mechones de juventud  por encima de los pechos. Su fino rostro delicado parece anunciarnos la finura y sensibilidad de la música. Lleva un mínimo escote  que deja balancear la caída femenina de los hombros, y desde allí dibuja dos pechos proporcionados. Mas abajo, ciñe a la manera el cinturón de Venus, que sujeta el vestido sobre el manto de mujer, con el que esconde las piernas a la manera antigua completamente. Abajo del todo, viste sus pies con alzas llamadas coturnos, de uso en el teatro y en los escenarios, por lo que podría dudar ya sea cítara, lira o barbizón si decir la musa Erato, o Tersícope… y si me lo ponen en un examen de arte lo suelto, y si me dan la contestación por mal, “¡¡Que noooo, que es un Apolo citareo”, reclamo y cito a Winckelmann , musa del palazzo barberini ,

Varios días buscando una musa barberini, mientras que todo el mundo dice Apolo barberini, si no fuera porque Winckelmann más adelante habla del borde de los ojos no hubiera caído en dar con la imagen jamás.

Sostienen, que este Apolo Citareo es copia del de monte Palatino que probablemente era de Scopas, pero no nos enseñan el original de Scopas, ni otro similar con una referencia respetable.

Pero Plinio el viejo, la referencia que sitúa con exactitud la estatua, no dice que sea de Scopas, ni duda que se trate de Apolo, es decir Apolo tenemos que suponer, que debería aparecer con todos sus atributos, incluido seguramente la corona de laurel

http://www.historia-del-arte-erotico.com/Plinio_el_viejo/libro36.htm#35

Por lo que no entiendo el catarro general en torno a esta obra, de los guardianes de la historia del arte, en dar la obra por un “Apolo Citareo” en vez de una musa. No tengo todavía referencias de la propiedad la  Glyptothek de Munich. ¿?

Este año no he ido a Arco. Estuve en Art-Madrid,  muy recomendable, menos obra, más recogida, menos stand, .. menos agobio, y menos precio, para quien tenga que pagar la entrada. En media hora vista “tó”, yo soy así.  Rebeca Sanchez, y el hiperrealismo recogía todas las admiraciones.  El murakami español Okuda San Miguel, alguna que quedaba. Mi admirado Manolo Valdés estaba en dos marchantes, pero su agudeza artística y su reflexión ya no está de moda, yo tampoco sin salvar las distancias. Intentando sondear sospecho que el alma de esta feria es la directora de comunicación Bárbara Vidal, mi enhorabuena a quien ha logrado 400 metros de cola por entrar. Los Cornejos, los  directores, me parecen mundanos inmobiliarios del arte. Sin más