el escaparate mejor de todos los tiempos

…mientras no se muestre algo que lo supere. Los zapateros

Para poder recibir ese premio tiene que cumplir los siguientes requisitos:

Tiene que vender un producto, generalmente ropa.

Esta ropa tiene que estar representada en todas sus gamas de la más cara a la más barata, y con todos los colores posibles, de tal manera que el espectador llegue perfectamente a verse en el maniquí, tal como le quedaría a él.

Los maniquís deben guardar las proporciones naturales y en todo lo posible representar fielmente la edad física para soportar en consecuencia la ropa.

El producto debe de estar plegado en el mayor número de formas posibles, y por ello, los maniquís deben estar en el mayor número de posiciones y variaciones posibles, una manga para arriba, otra para abajo otra recogida, una pierna estirada…

No importa como queden de apretados, dentro de una estética no aberrante, el espacio debe de estar rellenado en lo máximo posible con el producto sujetado en los maniquíes.

Y por fin, salvando todos los demás puntos, será mejor el que menos parezca un escaparate y logre transfigurarse engañándonos.

Y, posiblemente, y hasta que no se demuestre lo contrario, el escaparate que cumple todas las características de este premio es: El tempranísimo descendimiento de Roger Van der Weyden, hacia el 1435. Donde el último de los requisitos lo sigue cumpliendo a la perfección. Ya, que, los profesores de secundaria siguen explicándolo como “un cuadro singular en el arte sacro. Donde las diagonales y tal y tal “..¡no caben dentro coño!, ¡NO CABEN, ¿NO LO VEN?!, y los pone de manera que a pesar de ello, se vean. De ahí lo retorcido de la escena, 10 maniquís casi de tamano real en un espacio de 2,60 metros, toda una lección de composición escaparatista. Los cuadros con largos mantos, y ropas expositivas, son escaparates, y catálogos, en tiempos donde las mozas pudientes de compras caras, tuvieran de donde elegir. Poco espacio podían recorrer en toda Europa, o sea de su casa a la Iglesia y poco más, es decir: el mejor sitio donde poner un escaparate era, las mismas iglesias. Muchos de los cuadros eran sufragados por los gremios de comerciantes y sobre todo, los gremios afines al tema: el gremio de la lana, de la costura, del bordado..,etc. En otros casos se obligaba amigablemente a sufragarlos a los gremios indirectos. En una ciudad que vivia del comercio de la tela, Lovaina, el gremio de ballesteros pagó esta obra, no por amor al arte ni a la teología. María de Asburgo, estando de rebajas por esos lares, visitando la capilla, decidió llevarse el muestrario entero (les dejó una copia), y así no tener que andar discutiendo con los modistos, de como quería el punto del bordado y la caída….Y además, dicen, que coleccionaba arte. Contrariamente al pensar general del renacimiento, e incluso en el barroco, donde quien hace los desnudos es el artista y la ropa los ayudantes, tanto es así que el mismo Rubens, apostolaba a sus sus chicos del taller y conocidos, como gente de mal gusto y poco arte en el pincel, de quien se dedicaba al negocio de pintar las telas. Pero aquí el intrépido y casi paisano suyo, Roger, mucho tiempo atrás, nos da la lección de las lecciones, $Si quieres que algo quede bien, lo tienes que hacer tu mismo, el desnudo y las telas$, y si quieren saber más de Roger en el blog de Isabel Warleta

6 comentarios sobre “el escaparate mejor de todos los tiempos”

  1. Muy interesante, si señor, desde la música de los señores herreros -o Martínez, si queremos ser menos textuales- que me recuerda muchas y buenas cosas de aquellos tiempos de joysdivisions, eyelesesingaza y otros muchos bebedizos.

    Poco he de decir sobre algo de lo que tenía poca noticia, pero el sentido común nos dice que eso de reservarse el lucimiento para uno mismo y el trabajo miserable para el prójimo nos viene a todos de serie. Un ejemplo claro es la de libros que pueden verse en los top ten de estantería en los que el famosete de turno no hace sino aparecer como autor, aunque todo lo que hay dentro sea corte de otro miserable carnicero.

    Digo yo que esa manía de dejar el atrezzo para el currito es cosa de aquellos renacentistas y barrocos de gimnasio, en los que la ropa, o la hoja de turno, no hacía sino cubrir lo requerido por los árbitros de la moral competente.

    Y nada más.

    Salud

  2. y nada menos, que una dama de negro velo a la luz de un candil, dice, recoge la blanca pluma y vuelve a escribir en el cuaderno.
    Y, como las notas, tras abrir la ventana volaron y quedaron libres, no creo que la agobie que se las lea a traición.
    Un saludo Charles y gracias por perder un tiempo por aquí.

  3. Cosas de los jefes, trabajan en lo que les apetece y cuando se aburren se lo dejan al subalterno. Y lo mejor que te puede pasar es que después no se fijen mucho porque nunca les gusta el resultado.
    Y nunca había pensado en ese cuadro como en un escaparate, pero está clarísimo. Y tanto que no caben, hay que meter un trozo de cabeza en el añadido de la cruz, en la que no cabe el cristo.

  4. ¿utilidad escondida?, esto es lo que postulo Salamandra, me parece que no, es palmario, pero los, “profesores de bachillerato” no explican el cuadro ni su contexto. Son los guardianes de los saberes del arte, quienes lo trasmiten, y quienes lo discuten, y son los mismos que intentan atribuirse la razón de poder discutir sobre ello.
    Esto último empieza a molestarme.
    destaco entre las exxxxplicaciones sublimes a: http://esteticacomunicacion.blogspot.com/2011/01/el-descendiminto-de-la-cruz.html
    pero, la gran generalidad fuma antes de escribir, pones descendimiento Roger van der Weyden y le das buscar en blog, (date una vuelta y pásmate),
    la gente lee todo eso y se acojona creyendo que está ciego/a, y que lo suyo no es eso ¿?, lo peor es que cuadros explicados como este hace abandonar un intento de introducirse y acercarse al arte

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