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Los hoyuelos de Venus

Los hoyuelos de Venus

No son las ijadas, parecida cavidad por delante, que según el rae: “Cada una de las dos cavidades simétricamente colocadas entre las costillas falsas y los huesos de las caderas”. Son dos pequeñas hendiduras que se presentan al final de la columna vertebral, al principio del todo inmenso culo, y que no siempre están, es decir, no todos los humanos los tenemos, y no por ello dejamos de generar mayor o menor atracción. Por lo que los entendidos en lo físico-biológico  de los humanos , creen que son luces de semáforo sexuales, residuales, que estamos perdiendo como especie, como el pelo, pero, que la mayoría de las personas lo encuentra atractivo en el sexo que le atrae y, al parecer, no le llama los más mínimo la atención en el que no lo atrae, tanto es así que ni lo refleja en las obras de arte.

La venus de Milo no tiene hoyuelos.

Es un pequeño detalle dentro de uno de los más hermosos cánones del arte expuestos. Y, o no lo tenía el modelo, o no se introducía como canon, o no lo veía. Respecto a la primera, los artistas puede que intentaran retrato fidedigno de la cabeza, pero del resto,  la norma era tomar lo mejor y juntarlo, de ahí la frase lapidaria de Winckelmann, “el arte no hace concesiones a la naturaleza”, la segunda tampoco, las venus capitolinas los tienen, luego es la tercera. Praxiteles mucho antes, tampoco tenía recogido en sus apuntes como característica de hermosura, (no se ve), Miguel Ángel le pone no hoyuelos sino canales al David, lo hipermoldea atractivo, pero no ve, que los pechos de sus chicas desnudas no están ni siquiera en una posición correcta.  

El gran maestro Ingrés

nos presenta a varias chicas de espaldas, con los hoyuelos muy poco definidos casi perdidos, y otras Odaliscas con, y sin hoyuelos, o, extremando la longitud de la espalda.., o, la anchura del cuello, como si estuviera probando el efecto que producía en nosotros el restarle, redimensionar o escondernos algo a la

 

hermosura,   buscando que nuestra vista poco acostumbrada a la observación precisa, se muestre extrañada, sin saber que es lo que le trastorna. Y busca y rebusca, qué es, resultando por el falso efecto, que se queda  atrapado.  ¡Genial el maestro!. Algo parecido debió de ver y sentir Man Ray, y nos gastó una gran broma. Para ello tomó a su musa preferida en su juventud

Kiki de Montparnasse, y la hizo posar como “

Le violín d’Ingres”, Man Ray va a cambiar en algo el motivo. La broma principal del título nos puede despistar. La chica está vuelta escuchando el violín de Ingrés, el truco que nos sugiere para que pose girada, bien quieta, pero nos da tantas pistas, que es imposible que no descubramos la chica que escucha, de la que parte que Ingrés nos presenta, y que yo conozca en tres variantes. Pero ¿De qué carece Kiki a la vista de la espalda?, ¿y qué es lo que le añade?. No importa si está menos o más alto. No sabemos si lo parió antes,  al instante, o estudió luego despacio la foto, el añadido que daría armonía, y el título, posiblemente  lo último. El resto lo pone el cerebro al quedar impregnado de elegancia, por los dos signos de la apertura de la caja de un violín, ¿su cuerpo es también un violín afinado?, Con 23 años, de espaldas, Kiki no es tan atractiva, además de faltarle los hoyuelos, es un poco armario.

ijares de VenusLuego de haberles despanzurrado la foto, desde mi cristal, tendría que volver a los ijares en Homero al cinturón de Venus y la que lia Wilckelmann con el cinturón de Venus, que si cinturón que si cintura, que si en la cintura… , El tío no es que sea capaz de discutirle a dios sobre arte, es que le discute sobre quién y porque le puso los nombres, y yo no soy siquiera capaz de discutirle ni al rae sobre los ijares. Pero Wilckelmann tiene una grave, carencia. Como el mismo Miguel Ángel, no es capaz de apreciar una hermosa Venus, porque evidencia una homosexualidad extrema, casi tan malo como la heterosexualidad cerrada, es decir, no ser capaz de ver lo atractivo en el mismo sexo.