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el arte es morirte de frío

A finales de Noviembre se me metió en la cabeza que iba a darme una vuelta por el arte árabe divino que tenemos por España.

El día 28/11/2016,  después de llevar una semana entera buscando entradas para la Alhabra de Granada, para el último fin de semana de Diciembre, daba la web siempre agotadas, y tras otro intento, me conceden los dioses 4 entradas. Inmediatamente las trinco y pago. Como si fuera el gallo del corral, me encaro a mis amantes y les digo – Estas navidades nos vamos pa Graná. – Trinco un hotel en Graná, y otro en Córdoba, allí no hay problema de entradas. El día 27 de Diciembre llegamos a Graná caida la tarde. Después de hacernos con un mapa, dejar las maletas, y situarnos, nos fuimos a la Corrala del carbón, un edificio antiguo que está por detrás del ayuntamiento, a canjear el documento de pago por  las entradas. Allí nos dicen – Meta usted la tarjeta con que pagó  en ese aparato, ..- Y allí la pongo y que no, y nos dice, – Pagaría con otra tarjeta, meta otra tarjeta – Y que no. La chica nos mira y nos dice, que – El sistema dice que no tiene ninguna entrada que recoger con esa tarjeta, – Le enseño los papeles de “tiketmaster”, lo mira, y rápidamente nos dice, – Usted sacó las entradas para el 29 de NOVIEMBRE, no de diciembre.  – ¡Por eso había entradas! – Me echan en cara los amantes. Si me suspenden el último examen de la carrera no me quedo con tal abatimiento. – La chica nos dice. – Es más corriente de lo que se cree, si fuera al revés al menos le devolveríamos el dinero. Puede intentarlo mañana `por la mañana en taquilla, pero levántese temprano, abren a las 8. Al mediodía, alguna sale, pero eso ya no es fijo. – ¿Entonces si voy a las 8 puedo conseguir entradas?. –  Debería ir más temprano, salen pocas, y tenga un plan b, por si no las consigue. Aquí hay mucho que ver.

Después de tomar unas tapas, buscamos un plan b en la oficina de turismo, donde nos dieron un plano más concreto, y posiciones de las cosas, luego de comentarle con mala leche el caso, nos dijo que si iba a ir, que me fuera a las 6 de la mañana.  Alguien la corrigió al lado, …- Esta mañana se agotaron con los de la fila que llegaron a las seis menos diez, no ir solamente uno, iros todos. O iros  el resto hacia las 8,  porque si sois cuatro, os las pueden dar para entrar a los palacios a las 8 o a ninguna.

Salí de allí con mayor desesperación. Me pedí un cubalibre de los de la coca de 1/3, y me fui a acostar con el objetivo de conseguir entradas, si o si. Sonó el despertador a las 4:20, el único despierto el cartelón recortado simulando a Federico García Lorca vestido impecable de blanco, en el recibidor del Hotel, con una máquina de escribir a los pies. El hotel era la antigua casa de Luis Rosales, donde se refugió y lo prendieron. De camino al parkin solo una panda de botellón en recogida.

Le pongo el tonton al coche, y tira pa cualquier lao. Pasaba por calles que si saco la mano por la ventanilla voy rozando la pared. De pronto empieza a subir, y como es de noche no me cosco, un par de revueltas  y rampas toledanas, y calculo que debo estar en la alhambra, porque lo dice el tomtom, y nadie más para preguntar. Tiro más parriba y tres japas de camino, que acababa de dejar un taxi les pregunto-  Tickets plis?. – Hacen caso a su mamá y no a gente despeiná como yo a esa hora.  Tiro más parriba y aparece una entrada de parkin. Observo que todo está prohibido. Vamos pa dentro y me sitúo lo más cercano por si tenía que bajar a por los amantes durmientes.

Eran las 4.50 y la cola estaba formada por 4 + las 3 japos +1 + yo. A los 10 minutos llegan varios taxis, postulo que quizás la gente pone los despertadores por cuartos y medias principalmente. El más aventajado de ellos un cachondo, oriental de rasgos, que llega preguntando en inglés, y que por el acento raro raro raro, le pregunto en castizo, – ¿De ahonde eres, hermoso? – De China. ¿No lo ves?,  soy de Barcelona, – El que va delante de mi se presenta – Yo soy Suizo, de familia española. Y empezamos a platicar, una pareja un poco detrás decide partirse e irse uno a hacer la cola de las máquinas expendedoras  – Obligatorio visa – Explica el segurata que hace acto de presencia. Les dan salida a la misma hora que a las 4 taquillas oficiales. El Suizo nos cuenta que estuvo el día anterior  a las 6:30 y que no consiguió entradas después del frío que pasó. Empezamos a tantearnos las entradas, los 4 de delante iban entre todos a por 15, las japas + 3, El suizo a por la suya la de su mujer y sus 2 cachorras que llegaron a las 8:00 clavadas, y que nos presentó. Si había 26 me llegaban. El suizo me contó que le pasó lo de sacar unos billetes de avión mal de fecha, y me dijo que venía un poco fresca. – Buenoooo, llevo unos pantalones debajo de los pantalones y una camisa vaquera por dentro de la camisa, además de la cazadora, casi “papa noel” – ¿2 pares de calcetines?- NOOOO – Pues dentro de poco lo vas a notar. – Según iban marcando los cuartos el reloj, iban llegando las oleadas de taxis, cada vez mayores. 2/3 orientales. Empezamos a comentar la sensación de fracaso que debería suponer hacer 5.000 kilómetros e irte sin ver la alhabra. El Suizo, el más fraguado, en la desesperación, nos hizo la radiografía. – ¡Esto es una mafia!, las 7 u 8 agencias compran todas las entradas que pueden, porque el sistema les deja, de 10 en 10,  en los fines de semana, puentes festivos, y semanas como navidad o semana santa, y las ponen a la venta en su propia web, al doble si hay un mes por en medio, y al cuádruple el día antes, porque tienen la vía de escape de poder entregarlas en taquilla antes de la 1:00 y recobran el dinero. Si en las entradas pidieran el pasaporte, o un documento de identificación, como en los billetes de avión, esto no sucedería.

A las 6:00 habría unos 150 en cola de taquillas, y la mitad más en máquinas.  Según nos había explicado el segurata, saldrían no más de 100 por estas fechas y como mucho 40 de ellas con entrada a los palacios. A las 7:00 todo el mundo bailaba moderno por el frío en los pies, y había unas 400 personas en cola, personas mal informadas que se podían haber ahorrado una hora de frío como poco, o dos. Un foco terrero nos lo compartíamos para ponerle algo de calor a  los pies y manos. La llegada de taxis empezó a ser continua, ya no venían orientales, o serían los menos. Llegaban los buitres disimulando a acercarse a los de delante ofreciéndonos dinero por sacarles las entradas, gente de dinero, nieve y menos arte, a quienes les resulta accesorio la alhambra. Un Ruso, digo yo por el acento, les pidió a los de más delante, 8 entradas y les pagaba 50 euros la entrada. Las japas no creo que le entendieran, pero la ostentación de los billetes resulto fatal, porque empezaron a jurar en japo bien alto y muchos de atrás, que las escucharon y entendieron, empezaron a chillar y a levantar las manos y venirse hacia delante. “El ruso” se fue con el fajo en el bolsillo.  El frío nos hizo conjurarnos, que le dábamos de hostias al que viéramos que sacaba entradas más de las que habían dicho. A las 7:45 una de las japas empezó castañetear los dientes. Al tiempo que alboreaba, sacaba su móvil y se lo enseñaba a sus compañeras, donde de algún lugar le decía la información de que estábamos a 0 grados. La cola torcida en paralelo ya daba 3 largos, pongamos unas 500 personas o más, que aún creían tener esperanzas… otras tantas en las máquinas.. y empezaba a formarse otra cola de entrada para los visitantes de las 8.00, A esa hora empezaba a castañeterar YO, los dientes, … Abrieron taquillas. El primero me enseño las entradas y cumplía lo conjurado. Yo pedí mis cuatro y me dijeron que tenían aún en varias horas,  a las 8:00 y las 4:00, Estuvimos unos 3 minutos o 4 despidiéndonos, y en no más, dieron por megafonía que se habían acabado las entradas para los palacios. Miré la cola y se me caía la cara de vergüenza. No conozco ningún caso en el mundo como ese. Ni en la capilla sixtina,  me dijeron, USTED NO PASA, NO CABEN MÁS.

Caminé tiritando hacia el parkin, meto el tiket y me piden 9,5 € . Ni el que llevó a fusilar a Federico me pareció peor Granaino. Salgo de allí, y me manda por otro lado desde el que se ve claramente un precipicio asesino, y me da vértigo. Me agarro al volante, y me voy pabajo, a 30 de velocidad,  o menos. Unos miniautobuses  me pitan…

Llego al bar del hotel y me pido algo para el frío. Me arrean un chocolate con churros, y el  barman con bigote que andaba de inocentes, me dice con sorna  – No se preocupe que no la voy a embromar, que ya ha llevao lo suyo- La camarera rubia se ríe, le doy más lástima que un pobre.

Me subo para arriba, y les enseño las entradas a los amantes, que me dicen – ¿A dónde vamos mientras tanto? – Yo a la cama a ver si entro en caló, que yo sí que sé lo que es “elarte” que el arte es morirte de frío.