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El milagroso y redundante Mayo mayea

Mayo empieza el 1 de Mayo. El uno de Mayo es un día de conciencia colectiva. Odio la conciencia colectiva. Solo pido un poco de conciencia individual hacia todos los demás. Pero es necesario que mis sobrinas tengan una visión real de lo que la gente piensa, al menos de forma resumida. Así que  me las llevé a la “mani” del 1 de Mayo. Uno de mis amantes que me acompañaba, insistió que a Cibeles, aunque yo prefería mejor la catarsis anual de Bravo Murillo donde desfila la CNT. Allí había marchando, muy pero que muy pocos niños, una representación reducida de la  juventud, esa que conocí en los años (..) hace mucho… y que intentan emular unos (..) vamos, que están pasaos de fecha. Algunos pocos trabajadores Españoles y muchos hispanos, también muchos africanos, muchos menos me pareció observar rumanos y polacos por englobar el termino del este, que hace 6 o 7 años..por dar una comparación, Parados muchísimos y a punto de serlo ¡qué sabe nadie!. Muchas marcas de EREs en las pancartas, muchísimas personas mayores de 50 “parriba”, y muchísimos jubilados. Aún así, no estaba concurrida,  y cierta nota pícaro-festiva de otras que he visto, aquí no había. Resquemor general y broncos términos. Desde unos autobuses situados al lado contrario de la marcha desde Atocha, arrancaron hacia arriba los Sindicalistas perfectamente organizados en la banda derecha de la GranVía. Desde la parte central de esta calle entre el ateneo y el Banco de España, pude oir alguna increpación a estos -¡Vendiiiiiios!- Comenzó a chispear y todo el cielo se puso muy negro. Preventivamente abandonamos la marcha y volvimos a casa donde tuve que dar muchas explicaciones que no están en los textos de “ciudadania”.

A finales de Mayo, como en un ciclo imperfecto, no hay más hostias que aparecer por la feria del libro de Madrid. Casetas “parriba”, casetas “pabajo”, algunos  kilos de letras impresas puestos en las espectaculares y maravillosas bolsas de diseño, todas  ilustradas  y bolsetas   de papel, de rafia, de plástico.., con un montón de regalos en torno al mundo del papel & tinta sobresaliendo de ellos. Muchas caras conocidas, con barullo de personas a su alrededor. Bocinazos de voz melosa anunciando – ..A las 6,30, firma Javier Sardá en la caseta teta. – Con un mal sopor de verano, al que aún no me había hecho, caminaba detrás de la fila de mis amantes que se confabulan todos los años para hablar de sus cosas juntos, e intrigar contra mí, no se porqué me llevan, y en aquellas.. de pronto en un banda de unos 20 metros vacía, vi y una cara que me suena pero que no, quizás lo que me llamó más la atención,  era lo vacía que estaba esa zona.   Un tipo rascándose el pelo harto aburrido y unas letras pequeñas como un titular. “Luis Goystisolo”. No se porqué pero tire de la reata de  amantes, y me los llevé hasta allí mismo. Luis puso cara de extrañado, cuatro personas mirando sus libros como baratijas quincalleras.  Al fin levanté la voz y le dije – ¿Qué vale este? – Es barato- Me contestó, lo abrió me lo expuso y buscó el precio en las primeras páginas, me lo señaló. – Fiuuu, 22,50 – Dije, – Bufff – Dijo otro de mis amantes. Se acercó la dependiente de la librería y preguntó – ¿Se lo van a llevar?, – No se…¿le funciona la visa?- Saqué la visa y tras un largo silencio, – ¡No va el lector!- No van en ninguna caseta- Le espeté- Llevo 4 casetas pagando de contado.- (Saqué los libros, y los tiket) Y comienzo una larga explicación de cada uno de los regateos… – No me queda un puto duro, – Lo siento- Dijo Luis- El libro  está barato son 1.100 páginas.. -Volvió a enseñármelo,  empezé a mirarme por los bolsillos y a sacar chatarrilla,.. empecé a empujar a aquellos malos bichos, – ¡A ver!. Rascaros los bolsillos,-  Uno de mis amante saco una bolseta llena de monedillas, que seguro me sisó, otro hizo lo mismo pero me insinuó que era “devuelta”, y el otro vació el caos entrópico del bolso entero encima de la mercancía impresa,…montoncitos de monedas  hasta los 22,50 € .  La dependienta cobró el importe y Luis fue a entregarme el libro, y me dijo- ¿Quieres que te lo firme? – No es para mí, es para esto,- Esto, estaba “mirando las musarañas”, le di el nombre y puso “para esto, el nombre”, y cosas agradables que ponen los arrejunta palabros. Me dió el libro y las gracias por la compra. Yo le dije – ¿A ver si estos otros, luego  aprovechan y sacan algo de su libro!, porque yo ya no tengo remedio.  Suerte.

Y de nuevo se quedó solo. Según yo iba andando de vuelta a casa, me pareció injusto que una persona de la categoría de Luis, estuviera tan solo en una feria teoricamente de la cultura escrita, y más injusto que tenga que soportar a mis pazguatos preguntando – ¿Y este quién es?.. -¿Y qué ha escrito? – incluso a mi, debatiendo sobre si un libro que acababa de comprar tendría que costar 30€ o no, proporcionalmente al número de páginas del suyo, .. y sentí una profunda decepción incluso conmigo misma mente.  Yo pienso que el problema en profundidad en los territorios de la antigua Hispania, es haber perdido el respeto y el reconocimiento a la inteligencia. Si una persona es reconocida por muchas personas inteligentes como un fueraserie él, y su obra, baste ya. Si lo someten a bajarse a los infiernos de las firmas, al menos arrópenlo, que quien no le conozca tenga que decir: ¡Mira que gentio!, ese quienés?, káscrito?. (No tengo la seguridad de haber logrado transmitir esa sensación, así es de corto mi lenguage)

Hace ya 9 años, tras la prematura muerte de mi cuñada, mis suegros pasaron un largo tiempo por Madrid cuidando de mi sobrina. El resultado en su pueblo fue, que un tronco del brasil, tras mucho tiempo sin agua  se secó. Luego de una visita que hize, vi el tronco y recordé algo sobre leyendas urbanas y arañas, (..) y que tenían una alta capacidad de regeneración. Corté el tronco en trozos de unos 50 centímetros y los puse en un cubo con agua, y a la siguiente visita pude comprobar varios brotes verdes, y me los traje a Madrid. Los coloqué en agua  en un jarrón de los chinos, y allí se quedaron haciéndome compañia silenciosa. El caso es que hace unos días y a una velocidad de vértigo, le ha nacido eso que está en las imágenes, lo cual me han dicho que es raroraro.  Lo de raro es lo de menos atendiendo a lo efímero que va a ser. Pero el olor, dudo que lo vaya olvidar en vida, es tan embriagador, tran profundo, que ya abriendo la puerta del ascensor en el rellano se percibe.  Con las ventanas abiertas, al moverse un poco el aire suelta una bofetada por toda la casa que aniquila hasta la mala leche, estoy que me dejo meter mano de todos. Y estos encantados, no paran de saciarse. ¡A ver lo que dura!