quien no llora, no mama

 

 

En Santiago de Compostela, a mi entender, luego de sufrir la famosa catedral, hay tres cosas que disfrutar:

La comida monástica de San Francisco, escuchar cantar a las Clarisas, y ver la colegiata de Santa María del Sar.

Me encontraba al atardecer mirando la extraña, singular, y pedagógica iglesia, mientras desolaba los contrafuertes extraordinarios de los oídos de mis amantes, y ya asolados, sin nadie más que ellos y la estructura de esta iglesia. Luego de pedir afotearme los canecillos fundamentales, de las que extraigo la de más arriba, y mientras les daba la charla,… que si  la psicostasis, que refleja sin lugar a dudas que estamos aún en el medievo del pensamiento cristiano y que refleja como un escudo, que es una iglesia románica católica, antes de la agregación del pensamiento o visión de Dante… y tal y tal y tal… yyyyy, acierta a pasar por allí el párroco, y sin más, luego de sobrepasarnos por la espalda..

– ¡Y que LÁSsssssstima que no podamos ver por dentro esta maravilla.! – Dije bien alto- El párroco que se para, que se da la vuelta… que se viene panosotros.. y con el dedo en alto dice, en correcto castellano con deje pegao gallego:

– Sepa usted, y desde donde le mandan, la oficina de turismo, que aquí no tenemos dinero para mantener abierta de manera ininterrumpida la iglesia. Que mientras la tuvimos, perdíamos la parroquia 2.000 euros al mes, y con eso ya mantenemos para cáritas que la cosa está muy dura. Y sepa usted, que sigue abierta porque yo mismo me empeño en seguir dando misa en ella, para que en tanto, se pueda visitar, que es visitable a ciertas horas.

– Pero es una lástima que no podamos visitarla por dentro. Yo solo me lamentaba, no le increpaba, le decía a mis “amantes”, que es una lástima luego de 20 años, esta iglesia que nos maravilló, no poder volver a visitarla y enseñarla a la nueva gente.

– Pero si yo la escuche sin querer, le he dado la respuesta queriendo, y, yo a sabiendas le informo de porqué es una lástima, porque el que tiene que poner el dinero, o los medios, no lo hace, que es que, de aquí a nada, ni nos sacan en los planos, que ya podía llegar al menos el trenecito de los turistas, que a poco que se les vendieran unas postales se sacaba para adelante abierta la iglesia, pero es que nada….

– Pues yo lo siento por usted, y más por nosotros, que nos quedaremos sin ver la hermosura del claustro…

– Mire usted, le voy a abrir la puerta, que me coje de paso. Pero sepa que no tengo que hacerlo, si no fuera ninguna razón de un buen cristiano.

– Pues se lo agradecemos mucho, como buenos pecadores. ¿Verdad que sí?- Dije al fondo, y me hicieron mutis.

Y disfrutamos en silencio del hermosísimo claustro, y del vértigo de las columnas queriendo buscar la horizontalidad, rompiendo las homogéneas paralelas verticales, que busca nuestro cerebro.

Al salir le dejé el diezmo en el cepillo de cáritas, que de quien trabaja voluntariamente en esa cosa, no conozco aún de nadie con malage. Lo habrá como las meigas.

Tampoco conozco dónde se encuentra esta herma,  ¿Me pueden ayudar?

7 pensamientos en “quien no llora, no mama”

  1. El acceso turístico al patrimonio religioso es un problema sin resolver, pues lo mismo no llegan como en este caso, que se pasan, como en mi catedral, donde nos meten a los fieles en un corralito rodeados de cordones y seguratas, con los que he tenido ya más de una pelea cuando se empeñan en que aguante una misa de pie habiendo bancos libres más allá del cordón.

  2. yo le lloré, y él me lloró….y no terminamos mal, Senior,
    Pruebe usted a hablar en alto como los locos, pero lo suficientemente alto para que le oigan estos, esos, y aquellos, en la catedral. (y a ver que pasa)

  3. No es necesario, ya he descubierto que simplemente hay que ponerse seria y decir: Haga usted el favor de dejarme paso porque tengo muchos años para estar de pie y allí hay bancos libres. Y el tío aparta el cordón. Otra opción es apartarlo yo… que también lo he hecho.

  4. Si van muchos turistas malo, si van pocos, peor. Si abren sólo para la misa los visitantes entrarán en misa y molestarán, pero si no entran…

    Y así hasta el final de los tiempos.

  5. mira que Dios les dice, “conformaros con lo que os doy, que recibiréis la demasía en el cielo”, y los ministros de dios, nada, a quejarse todo el rato.
    terminaremos quejándonos de ellos, o peor llorando.
    un saludo Salamandra

  6. …y luego viene la parte que “ellos” llaman decoro. Vestir con decoro cuando se visita el patrimonio religioso, como si las/los acalorados visitantes con piernas, brazos y escote expuestos al estío asfixiante, pretendieran celebrar una orgía en las benditas dependencias de la catedral, ermita y monasterio de turno.

    1. ¡¡andáaaa si se ha ido a ver románico!!,
      Con esa mirada, los ofende usté, siiiiii, parece que vamos a provocarlos…si, Si llego a ponerme el tangalón con puntilla, no me abre la puerta ni llorando,
      un saludo

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