el “ecce homo” restaurado por Clara Quintanilla

El centro de recursos Iberdrológicos, ha dictaminado que eso es un tiziano, y las fuerzas vivas de la restauración en el museo del prado no se han opuesto. Los restauradores, sacan la sonrisa, luego otorgan, y dan el este  “ecce homo” por un Tiziano. Y, ¡a ver quien le lleva la contraria al cátedro Miguel (Angelo) Falomir, perdón, ¿Angelo u Agnolo?. Quizás deberíamos recordar la nota, contundente nota, de el Greco a Vasari en la edicción Giuntina al seguro error de imprenta, que no es la de un historiador buscando la obra que corresponde con la descripción y sugiriendo “… y un Ángel (#, <> #) que parece vivo,  y un trozo de pueblo lejano, con algunos árboles sobre la ribera de un río..”. El Greco no debió dudar ni un segundo cambiando de lugar la “n”, “¡es un cordero joder!”, parece querer decirnos, con tal reafirmación que pareciera que lo hizo él mismo, ¡quizás lo hizo o retocó una copia!, ¿porqué no, si estuvo en el taller?, La mano sobre el pecho recuerda demasiado a el Greco, y poco por la posición de los dedos a la magdalena de Tiziano, los de este homo son alargados, y la luz sobre la pierna nos recuerda aún más al Greco. Se trata de una pierna atractiva, que el maestro Tiziano no lograba en homos, musculando el muslo correctamente en la zona cercana de la rodilla. Pero el Greco pintando de fotosof piernacas nadie le supera.  El “ecce homo” en que ha quedado el posible Tiziano, es una pifia atrevida de alumno, nótese la posición de la otra mano, y que pueden devolver, por mi, a la iglesia donde estaba en Cantoria, absolutamente indigna de estar colgado en el  museo del Prado y aún menos de llevar el nombre de Tiziano de Cador. Si lo fue, perdió todos los rasgos, o tomó los de otro, que quizás tenía ya en origen. Son gages del oficio de la restauración y de la batalla que se puede estar librando por posicionarse. Miguel Falomir parece intentar meterle el codo a  Miguel Zugaza, el cual dista mucho de merecer por conocimientos el puesto de director del Prado, así que necesita que el hombre actual de la pasta Manuel Marín en Iberdrola (el que fue el presidente del congreso con el simpar de zapatero, ese ) apueste por él, y se tiró a la piscina con dos radiografías, que teniéndolas delante hasta yo misma hubiera dado de “bottega” o taller de Tiziano. Pero está claro que no lo ha estudiado mucho. O, alguien quiere que quede claro que Miguel Falomir, tampoco da la talla, y por eso le aclara la luz en la rodilla. Que quede claro que todo esto son suposiciones mias  mirando un cuadro,  y claro,  los otros dos que le acompañan. También aclaro, que el estado en que llegó a restauración era penoso, pero que el resultado en vez de aclararnos si es un tiziano me echa patrás. Yo lo niego rotundamente. Me parece que les dije alguna vez que malo que el nombre del restaurador aparezca con la obra. Pero la milagrosa Clara Quintanilla no nos aclara nada, excepto que llegó en muy mal estado cosa obvia por las fotografías.