secuestrada durante más de una hora y violentada

cry cry, Océano de lágrimas me saltan al recordarlo. Pero fue así tal como lo escribo. No acostumbro a ir en domingo al museo del Prado por el gentío que acumula al ser gratis, pero no hace mucho, ni poco,decidí que ya era el momento de aprovechar y darle un vistazo a la cúpula del rapidillo, “fra presto” (llamado así por los lares itálicos), en el único día de asueto, en que te permiten la visita al casón del buen retiro. En la visita consientes en un profundo cacheo en puerta donde dejarás todo lo imposible de esconder en una taquilla, yo no le dejé tocarme las cachas al tioguarro, y zAs, puerta cerrada, hasta la salida, te lo dicen bien clarito, cuando ya estás dentro, luego apareció un gentil muchacho flequillao a lo inglés, que se sentó sobre la bancada y comenzó a darnos la cháchara de memorieta. Tan joven que no pudo ver el horroroso picasso que estuvo más de un año acristalado y franqueado de guardias civiles allí mismo, y que reconoció que no vió, (yo recuerdo el fresco tan borroso que apenas se distinguían las figuras). A poco de comenzar, soltó una vez lo de fra presto, a ver si alguna nos enterábamos de que iba la vaina, yo andaba más presta a ver si conseguía alguna foto. El joven, haciéndose el loco advertía a los demás que no se podía “sacar imágenes que estaba prohibido”, yo intentaba imaginarme como poder sacar algunas de esas imágenes por la puerta sin tirarla antes abajo, y seguía buscándole la espalda para llevarme alguna afoto. Y así durante media hora, luego ya , el cicerón, decidió subirnos al segundo piso donde la cosa se pone más chunga para buscarle la espalda, pero si difícil es, raro sería que no lo intentara, y así estaba echando la foto que acompaña, que tampoco es que merezca la pena de un posteo, pero bueno…, cuando apareció a mis espaldas el tío mamón del segurata, y me dió la charla pero bien, me aseguró que me llevaba vigilando por las cámaras desde que entré, y que me iba a quitar la cámara que tenía que haber dejado en la entrada, y cosas más gruesas y muy poco románticas, que conozco piratas mejor hablados, que nos dejaron a todas asustadas. Ningún varón que acompañaban salió a mi rescate, pero que en todas maneras, al segurata le dejé claro que quienes pagábamos su sueldo éramos nosotros y no el director del museo del prado, y que si quería que se lo dejara más clarito que lo llamase y se lo decía delante de él, y que de paso me diera él, explicaciones de porqué en las dependencias de este museo de todos los españoles, una que lo fuera no puede realizar una fotografía. Una españoloparlante alemana cansada, le espetó, que sin flax en la cámara nada malo hacía para que se pusiera a gritar de esa manera, que ya le habíamos escuchado suficiente, y que no habíamos venido a escucharle a él. Al joven ya no le quedaron muchas ganas más de largar, y al terminar nos pidió perdón muy educado pero insistió en que era la norma, y que esto solo les traía a ellos problemas, y que podían perder el puesto de trabajo, etc.. Decía Fuentes Quintana, que el primer aviso de que un servicio público está viciado, es: que quienes están encargados de prestarlo no diferencian que los bienes que se les proporciona para llevarlo a cabo, no son suyos, e intentan usarlos privadamente o se sobrelimitan en negar su uso al resto. A mi no me negaron el uso en la casa de los errores de la Sgae. Hace bien poco estuve en un concierto allí, y unos 90 kilos de músico y pelo me recibieron muy amablemente a la entrada, Diego González Magdaleno me dió la mano franca como un masón, pero no le percibí ningún signo, y me pregunto:

– ¿Todo bien??

– Eso espero, – Contesté. Intentó reconocerme, pero lo que no es, no puede ser. (no se, si mi escote consiguió un reconocimiento imposible, creo que no)

Si retransmito correctamente, dijeron: que tal y como estaba la sala, era todo un éxito. ¡Joder!, allí no había 150 personas, ¡en Madrid!, ¡gratis! ¡y la sala climatizada en verano!, sospecho que 4/5 partes eran afines a la homenajeada, alumnos, compañeros y colegas compositores de la maestro Teresa Catalán. Si eso es un éxito, la música de vanguardia debería hacérselo mirar antes de oír. Sea como fuera, que así fue, esta que escribe, nunca supo a tempo, cuando había terminado cada pieza, no obstante alguien, vamos a suponer que el autor, iniciaba el aplauso al intérprete, uno de ellos justo a mi lado, luego supe, era uno de los autores, así lo hizo creo, en su obra. La música de vanguardia en consonancia (permítanme el adjetivo) con el arte abstracto, tiene un inri añadido, que hay que interpretarla desde otra persona, y si no eres el autor, mandan güevos , que hay que tenerlos para tocarla, y transmitirla a la audiencia. Yo, hasta la última obra no escuché a Magdaleno empapado en leche calentita alrededor de la mesita de Proust, resultándome entonces molestó el sonido del aire acondicionado, y muy grato el inarmónico y doblegado piano de este genial interprete. Les quería decir por último, que yo, con Diego del brazo resultaría como Marilyn Monroe del de Arthur Miller, un adorno extremadamente lujurioso, y que puede llevar a equívocos en la vida de ambos. Por lo que prescindí de felicitarle al final del concierto. Esto, además de envidia es admiración contenida. Si, lo reconozco.

Al concierto también asistieron algunos blogueros… Vi el estupendo perfil de Ciberculturalia, empeñada en mejorarlo, cosas de los líderes, por lo que siempre estará entre los blog de política punteros, aunque estaba interesada en saber desde cuando tenía abierto el blog, insistí en comentarle, que es más que evidente que no soy bloguera,.. También vi a Lope, legionario a vuela pluma siempre al servicio de la república, caballero donde los haya que no permitió que me tomase el tercero, persona de conversación muy grata. Y algún que otra lianta, que me permitió tomarme el segundo cocktail, y poquito más y no logro leer LUDWIG WITTGENSTEIN….,

En general todos estábamos muy indignados con discrepancias y matices sobre orígenes y otras causas, esto, yo, además de indignada empiezo a estar preocupada. Me miran las foticos que acompaño, y verán que tres vehículos ardiendo en 2 meses son muchos vehículos para una zona de un barrio. La crítica blogera cada vez es más inconsistente, mucha pluma pero está más diluida, con menos cohesión, menos fuerte, con mucho menos caché, con menos balas, parece que tiráramos tartas en vez de puyas a puñados, escribimos como mariconas. Y por ello nos dan sopas con onda por viriles los gays, que no se aguantan si los pisan, vamos que parece que queramos decir no sea que digan que: ¿qué, qué de que?

– Que voy a cerrar por un tiempo, que me voy a meter en reformas..