El tamaño si que importa

en una exposición como “las lágrimas de eros” llegas a la puerta con infantes de la mano y ya empiezan a mirarte rara rara, rara,… Entras y también, te miran rara, rara, rara, cuando te pones a jugar al veo veo…
– Veo veo una cosita que empieza con la letrita Pi,
huy perdón, he dicho p
– ¡Pi-li-la!,
-No
– Pin-tu-ra
-No
– Pico, es pico,
– El que tu tienes corazón, que nó de nó,,
– Picardía,- Dice una señora mayor entre divertida y sorprendida de ver los pimpollos sin ningún problema viendo las obras..- le sobra picardía,
– Bueno – Salta Picajosa, la compañera, – la que tu tienes, acércate a un quiosco a comprar cromos de princesas, ya verás lo que es picardía- dirigiéndose a la más pequeña- ¿tu coleccionas cromos de princesas?
-¡ Anda ya! , eso es de pijas, que juegan a los novios, yo colecciono pokemon y tengo varios legendarios.
La colección es acta para todos los públicos, aviso a navegantes, cosa que no ha hecho el comisario, quizás piensa que esto atraiga aún a más gente, y, posiblemente sea así, durante mi visita, estaba a tope, y ni un menor, esto es un mal entendido menor, como toda la exposición, el guión de Bataille, no es el guión de Bataille, hay churras con meninas, y algún Philip Pearlstein, que no se que hace allí ¿?, y en general un gran lío de obras en una linea totalmente difusa. En el fondo algo parecido a la vida y obra de Bataille, igual es un homenaje al susodicho y no me he enterado, o, igual faltaban unos cuantos látigos y alguna “afoto” desnuda de su mujer,… Yo no me llevé a Engaño, porque no quiso venir, viendo antes las obras en la web, y estas le decían que eso era: totalmente acto para todos los públicos.
Tenía la ventaja de conocer las obras, pero no su tamaño, y esto importa, realmente lo que me importaba de la exposición era conocer algunas de las obras de tu a tu, y alguna Cleopatra que tenía como otra más, impresiona, y algún sueño de Endymión, decepciona. No sé como la luna logró tener más de cincuenta hijos con esa cosita tan pequeña, y entre todas ellas encontré la siguiente obra:

Antonio Canova
Antonio Canova

rara, rara, rara, búsquenla en internet, o en algún compendio de obras de Antonio Cánova, nanai de nanai, así que sin más me la traje pacá.
Canova es un gran entendido en “lágrimas de eros”, solo con este autor se podría marcar una linea, lo suficientemente clara para abarcar desde allí el tema. El comisario Guillermo Solana, no precisa con obras esas petite mort encubiertas, más bien entreabre una cortinilla e intenta “clarear” el tema eros, y este, claro, llora.
– y si os dais, es con Pi de Picha. Porque con buena Picha bien se jodE.

los camareros han sido autorizados en el Reina Sofía

efectivamente, ellos y ellas los portadores de cámaras son autorizados en este ente, así que te puedes tirar al suelo que no te dirá nada el vigilante de turno, porque si tienes estrecha la falda se te vé-tó y todos los camareros se ponen como a tirar fotos pero que no, que te las están tirando a ti, osea a mí que aún conservo cosas para afotearme, y eso.

Antonio López
Antonio López

Me empieza a no disgustar el Reina Sofía, la mierda, abundante, ahora se ve mucho mejor, no se confunde y ahora tienen linea directa con el Prado donde le sirven todo lo que pide, así que a mejor. Al menos se ven las obras, una decena de dibujos de Goya, soberbios, tanto que perdería el British la Bri por tenerlos si se lo pidieran, allí como si cualquier cosa, extendiendo parva el Prado.


Solo espero que ustedes me den la grata noticia de que se puede ejercer el apasionante trabajo de camarera en el Prado, en el thisen lo he solicitado y que si quieresssss arroz, corazón, que dos canalillos largos son mucha canal para un mismo sitio…

¿credibilidad? o, ¿no credibilidad?

esa es la cuestión:
si es más noble para el alma soportar
las flechas y pedradas de la áspera Fortuna
o armarse contra un mar de adversidades
y darles fin en el encuentro.Hay gente increíble como yo, que necesitan realizar una prueba de fe y vestirse de monja mientras sermonea, para asegurarle al padre de su amante que es persona cierta al menos en algo, y pruebe la putas setas de cardo que antes pateaba como hongos malos, y, en vez de creerme, va al primer paisano que se encuentra y le pregunta sin más ciencia, – ¿Son buenas estas setas? – y si le dicen – si, amor – Entonces comerlas. Y hay gente que aún manteniendo varias guerras pero no parando de graznar como el cuervo, nevermore, le atizan El premio nobel de la Paz