garnacho tintorero

Nota musical >>

En llegando tiempos de frió, recojo las finas trasparencias y marcho al pueblo, a por las pieles de bisonte, y oso blanco. Motivo: no me caben en el chamizo, En otras épocas me sobraba con un taquilla, pero ahora no logro vestir indecentemente a estos tres amantes actuales, con lo que de tanto fondo de armario que les acarreo no me queda sitio para las cosas imprescindibles, unos buenos látigos.. y cosas así, por lo que llegando los equinoccios, inicio una natural trashumancia en búsqueda de las utilidades guardadas y que coincide con tiempos de cocinar vino. De camino, refugiándome de un aguacero, no pude resistirme a meter el brazo entre el mosto, viendo en una portada abierta, que alguien anduviera en estos menesteres, antaño, solo de hombres, pero no hay nada como la raja de una falda en una escalera para ayudarte a embocar una tinaja, y para eliminar prejuicios, y pedir pareceres, es lo que digo yo. Yo di libremente mi parecer y les pareció bien o no, y como anduvieran en trasiegos, que haciendo vino son tareas paralelas, apreciadas y recomendables para locuaces líricos, que cuentan hermosas historias mientras faenan de unas cubas a unas botellas,..
– Y esto que é?
– Garnacho tintoreo, mileidi.
Nombre iterativo doblemente despectivo para un vino, y que hacía mucho que no escuchaba. La garnacha es una variedad basta de uva, el garnacho el nombre despectivo del vino que produce, existe una variedad de garnacha extremadamente rica en taninos y que mancha el vaso con un color morado característico, llamada garnacha tintorera. Su vino.., no obstante antes, los bodegeros lo guardaban pues se vendía muy bien para dar cuerpo y color filibusteramente a otros vinos.
– Y, ¿esto se cocinaaaa?
– Eh, como tó, darle el punto.
¡Joder con el punto!, es como esa contundencia de las judías con liebre en puchero, pero a la vez, como esas yemas delicadas de monja que no puedes resistir echarte más al buche, y para colmo de males sensoriales la gama de olores es espeluznante, como si arrancases un árbol seco rodeado de paja de centeno que revienta la humedad de la tierra baja y el polvo, y que luego, mientras lo zarandeas desprende una suave brisa de jaras y romeros….vamos, un conjunto brillante, luminoso, metálico, como la pública, ¿pública?, exposición de Rembrandt, cuadros pequeños geniales entremetidos de ocho o diez cuadros grandes, enormes y que rellenan el mísero esfuerzo del comisario y el espacio de la sala, y que, no son de él. Ójala el precio de la entrada fuera tan pequeño y genial, como su autorretrato, 8 € inclusive con carnet de esos de patolos museos estatales, lo cual ya no la hace tan recomendable excepto a quien recoge los ingresos, que ya puesto ha concedido otro puesto en la planta segunda de jeringonzas ilustradas al 3000 por cien, parece que el tamaño que ocupa el puesto pipas en la ampliación del Prado casi del 50% no es suficiente. El bedel de taquillas me invitó, perdón, me suplicó, que pusiera una queja, y claro no me pude resistir, puse dos. Una porque no me dejan hacer fotos con la cámara digital y otra, porque ya es que no entiendo nada, lo público lo privatizan y medio kilómetro más payá las agencias del dinero más privado han abierto otro gratis patós, con una genial puesta de luces dEgAs en la Mapfre , exposición cuasi perfecta, bronce negro zaino en bruto a puntapala, solo añadiría un cartelico LAS broncíneas ESCULTURAS NO SON DE DEGAS. Tampoco el bronce era el fuerte de Miguel Ángel, quizás porque nadie le enseñó a vaciar, peor aún, quizás nadie quiso arroparle en la necesaria comunidad de un vaciado, o quizás su soberbia no le permitía que nadie le ayudara por lo que prescindió de intentarlo. Se cuenta, se dice, se murmura, que lo atosigaban con: ¿que tal si lo intentas con un bronce..?, y se defendía con el: lo que yo hago es único no necesito molde.. aún así no dejaban de zaherirle, con: ¿no será que no sabes?, para lo cual les plantó la estatua equestre de Adriano, y les decía: ya que os gusta tanto el bronce intentar primero mejorar eso, que luego voy yo, y aprovechando la mano de Vasari arremete contra los broncistas. Dos salen muy perjudicados Donatello el renacentismo en escultura, y sobre todo Verrochio. Se que es difícil intuir las diferentes manos que tocaron “Las vidas”, aún de una profunda lectura, hay que rastrear las partes de cada vida y dentro de esas partes las frases clave, concretamente en Donatello, hacia el final de la vida, le debió meter mano el censor. Mejor dicho el añadidor. Si Vasari le dejó llenar el saco hasta el fondo en la vida de Fray Angélico, en esta, no otorgó y le arreó en tolajeta a él, y ya al final del todo a su/s “asesores”, tiempos de contrarreforma y control de las ediciones, como los que corren. Los medios de comunicación nos comunican las inquietudes de los comunicadores. Comunicándonos, a la vez, que son rehenes de su propia crisis. Nos urden tal martingala que ya resulta increíble, y para hacerla creíble necesitan vestir el santo con irrefutables datos históricos, la revista Clio sale al quite, y les da los argumentos para los infumables debates “…esto ya sucedió en Roma y la solución fue esta,..”, problema: está cocinao, como la bibliografía principal que omiten, no sea que nos vayamos payá y encontremos lo contrario. ¡¡A tomarporculo la revista Clio!!, eso ya no es una revista de historia, sino una revista de historietas SUBVENCIONADAS, garnacho, tal y como se lee en la página 4.