En el nombre de Ra

– Me llevo amoxicilina con clavulónico y eritromicina – ¿Me da la receta? – ¿Que receta, amor? – No puedo dispensarle antibióticos sin receta, – Será que no quiere, dispénseme papel que se la hago ahora mismo.

inciso: No se crean que hago el troll solo en sus blog, en general discurro por la vida así de triste y MELANCÓLICA avinagrando conciencias que se levantaron con el: “hoy puede ser un gran día”.

– ¿Es usted doctora? – Solo en los aviones cuando se marean tíos y tías guais – Pues no puedo dispensarle si no se identifica como perteneciente a sanidad – Me he dejado la cartera encima del piano mirusté. – Lo siento… – Es un decir -Compréndalo, Es por su bien, Los medicamentos mal usados pueden causarle mal a la larga – Y a la corta un catarro convertirse en un apartamento en la playa, – Por eso debe ir a su médico – Mi médico un viernes a las 9 de la noche debe estar ya borracho, y si no lo estubiera no me fiaría de él. – Señorita o señora, de lo que no se sabe es mejor no hablar, hemos terminado.

Esta “dichosa” frasecita es una generalidad que respeto mucho, Me recuerda popularmente al pacienzudo de mi padre y corporativamente al intratable Ludwig Wittgenstein. Tal arma arrojadiza a través de los medios de comunicación en manos de un ministro puede despanzurrar cerebros y tronchar iniciativas. Se parte de la suposición de que tú, querido lector, no eres capaz de hojearte el Lehninger, o, ir selectivamente 30 o 40 enlaces maspayá de la primerísima opción “wiki amoxicilina”, “wiki eritromicina”, lo uno lleva a lo otro y si terminas abrazando el lado obscuro de la fe en el estado, llegarás en la inevitable conclusión con tu amante de que no debes tener hijos pues serías el culpable de su mala formación académica. Es imposible congeniar liberalización de las drogas y pedir receta para un antibiótico, no es razonable. y por ello caerás en un estado post-melancólico-profundo que te llevará a la expendiduría de espirituosos a la izquierda o derecha de la drogería donde no te atendieron, a escribirle otra receta al barman: “En el nombre de Ra que en la recta manera inspira, yo tal que tal escribo: Tratactus lógico filosófico sobre los principios básicos del Cocktail o refresco

escribió. Debe tener solera, el brandi a estas fechas. Algo más recientito terminé, Giulio Romano, y Bellini , poco mas que añadir, será producto de la melancolía que me invade…

y no olviden núnca que tras examinar correctamente las vísceras, los summerios no supieron escribir la receta correctamente, hasta que los egípcios, basaron el estado tal y como está ahorita mismo, en escribir bajo la protección de Ra. Comiencen siempre un receta con: “en el nombre de Ra que en la recta manera me inspira yo (Ra-Amona) escribo:” pero escriban sabiendo de lo que escriben, por que si no, lo mejor es callarse, no hagan como yo postear por postear, hemos terminado.