el huevo de Colón, los güevos de Brunelleschi y el guevo de Vasari

 

No me digáis que no conocéis este famoso dibujillo de Durero, la clave está en verlo al revés, ¡tachán!, hay que darle la vuelta al portátil y aparecerán unos cipotes tan grandes como piernas. La pertenencia de Durero a los masones le abrió muchas puertas a su llegada a Italia entre otras las de Leonardo de quien cogió el vicio de transmutar los dibujos. Le gustaba esconder cositas en los dibujos, muchas cositas, muchísimo guiños para quien supiera entenderle y descifrarle…

 

Desde hace mucho tiempo ciertas imágenes de Durero siguen provocando planteamientos controvertidos, no me digan que estas tres juntitas no nos dan para escribir un códice da Dürer, son encantadoras son como guiones no escritos, eso que llaman los modernos ahora “estorietiboar” esos cómic de finales del cuatrochento, son perfectos. Nada sobra, y todo está dicho, Vamos que todo el problema de los evangelios eran solo celos de amor terreno a juicio de Durero, No me digan que no es bueno Durero,

aqui van otras, observen las escenas en uno y otro caso

desde luego Jesusito las mataba callando, mucho amor, muchísimo, más de uno, pareciera, desde los dibujos de Durero.

Pobre Judas, y, pobre Juan, tanto quedarse a solas en el monte los olivos con Jesús y al final quien se lo lleva al huerto y lo retira del duro trabajo es Magdalena, No me digan que no es bueno Durero, y mira que entretenerse en estas chorradas. Ver para creer, Diría Lutero, ¿Me prestas tus dibujillos para mi biblia?, Se verán pero que muy bien. Anda que menuda tela la que te traes, Que diría Durero: Triste, que eres un triste, anda pa Wartburg… Todo este Follón por una disputa de amores de hombres…. no se crean que es el único girigay que traigo de aquestos tiempos del cuatrochento, Andaba una traduciendo a Filippo Brunelleschi en las vidas de Vasari, >>, por cierto, para esta vida no he logrado superar ni la sombra de la traducción de Cátedra, María Teresa Méndez y Juan Montijano García, tienen hecho un buen trabajo en esta vida, por lo que recomiendo mejor el papel si quieren hacer un estudio muy a fondo, pero lo que hay ahora mismo en internet es lo que hay, esta es la única traducción en Españolo, y si quieren leerlo, cotejarlo, les pica la curiosidad están agostaos y sus amantes  sesteando… pues, sáltense las 10 primeras líneas, la introducción es inabordable, y no por culpa mía, subordinadas de subordinadas de subordinadas, les pido mis disculpas por anticipado si encuentran alguna falta de orto, meta o pirográfica…., decíamos que los amoríos de Brunelleschi con Donato tienen mucha cola, ya que los repite en dos versiones distintas, además de en la vida de Brunelleschi, en la vida de Donatello que solo tengo transliterada pero que por poder, se puede cotejar, pareciera que el problema es que Donato ha puesto a un campesino en la cruz, efectivamente, ha puesto al modelo, un campesino, en la cruz después de en la cama, “maomeno” es lo que le echa en cara Brunellesqui, y tal, que si tu sabes hacerlo, yo también, y desde luego que tuvo que usar otro hermoso modelo para ponerlo en la cruz, celos no del trabajo con el cristo sino con el modelo…, y mira por donde sale a relucir el motor del renacimiento la vanidad, La vanidad de superar, de hacerlo mejor, tras el escondido rifirrafe y despecho amatorio de mas que unos colegas, en que a uno de ellos se le caen los güevos de Brunelleschi al suelo al ver a uno de sus amantes clavado también en la cruz pero de su otro amante. “Y en esto fue lo del huevo”, ¡?….de Brunelleschi. Pasen y lean, según Vasari gracias al ingeniosos truquillo del huevo, es decir de saber poner el huevo derecho le adjudicaron la ejecución de la cúpula, no sería una decisión racional luego no es verdad. Vamos, el que siempre hemos creído “huevo de Colón”, va y resulta ahora, que según Vasari es otro güevo de Brunelleschi. Se atribuye el quebranta-mentes demostración al genovés Cristóbal Colón, que tras llegar equivocadamente a las indias le achacaron unos nobles en un taberna que eso no tenía ningún valor pues la tierra era redonda, tras ponerles el huevo en pié, les aclaró que lo que no tiene valor es hacerlo una vez que ya se sabe como. No creo que se le ocurriera en ese momento tan ingenioso símil, es demasiado elaborado, pero todas las atribuciones fueron verbales y desde España se esparció por sus dominios el ingenioso dicho. El huevo, escriba lo que escriba Vasari contra los Genoveses, es ya de por siempre de Colón, Lástima que no podamos preguntarle a Toscanelli, quien enseño la matemática a Brunellesqui, y que ¡anda la hostia!, le trazó el mapa partiendo del libro de los viajes de Marco Polo, a Colón, ¿De quien era el huevo?. Seguramente el huevo era una vieja prueba iniciática de masones, que Cristobal Colón dejó al descubierto usándola para rubricar la propiedad de sus conocimientos prestados. No creo que Vasari arquitecto luego masón, desconociera que la autoría del guevo no es de ninguno de ellos, o puede que si, aunque seguramente lo que quiso es: poner el guevo a favor de Florencia en contra del genovés Colón.

Me voy a agostar un poco.